CIVILIZACIÓN ROMANA
El siguiente link podrá disfrutar de "La civilizacion Romana como último que quedó de la epoca Helenistica después de que el imperio Griego se desmoronara tras la Muerte de Alejandro Magno"
La Cultura romana fue el resultado de un importante intercambio entre civilizaciones diferentes: la cultura griega y las culturas desarrolladas en Oriente contribuyeron a formar la cultura y el arte de los romanos.
La civilizacion romana (Antigua Roma) surgió de una pequeña comunidad agrícola fundada en la península italiana, ciudad de Roma, en el siglo X a.c.(según la tradición en 753 a. C.) situado a las orillas del mar Mediterráneo se convirtió en uno de los mayores imperios del mundo antiguo.
Roma fue una monarquía. Más tarde (509 a. C.) fue una república latina, y en 27 a. C. se convirtió en un imperio. Al período de mayor esplendor de la cultura romana se le conoce como Pax romana (Paz romana), debido al relativo estado de armonía que prevaleció en las regiones que estaban bajo el dominio romano, un período de orden y prosperidad que conoció el Imperio bajo la dinastía de los Antoninos (96-192 d.c) y, en menor medida, bajo la de los Severos (193-235 d.c). Marcó la edad de oro de Occidente y el despertar de Oriente.
Durante los siglos de existencia, la civilización romana ha pasado de una monarquía a una república oligárquica y luego a un imperio cada vez más autocrático que mediante la conquista y la asimilación cultural logró la adición de varios territorios. Los romanos llegaron a dominar en su época de apogeo desde Gran Bretaña, el desierto del Sahara y desde la Península Ibérica al Éufrates, provocando un importante florecimiento cultural en cada lugar en el que fue ejercido el gobierno.
El territorio del Imperio Romano Abarcaba tres continentes: Sur y Oeste de Europa, el Oeste de Asia y el Norte de Africa. Dentro de sus limites quedaron: Britania, Galia, España, Suiza, los paises situados al sur del Rio Danubio, Italia, Grecia, Turquia, Asia Menor y el Norte de Africa.

El Imperio Romano de Oriente, que fue gobernado desde Constantinopla, comprende Grecia, los Balcanes, Asia Menor, Siria y Egipto. A pesar de la pérdida posterior de Siria y Egipto debido al poderío del imperio árabe islámico, el Imperio Romano de Oriente sobrevivió casi un milenio más a comparacion del Imperio Romano de Occidente, hasta que sus últimos restos fueron finalmente anexados por el Imperio Otomano turco que emergio como potencia en la region oriental. Este imperio cristiano oriental de la etapa medieval es normalmenteconocido como el Imperio Bizantino por los historiadores.
La antigua Roma contribuyó enormemente al desarrollo del la ciencia juridica (derecho), la guerra, el arte, la literatura, la arquitectura, la tecnología, la religión y la lengua en el mundo occidental, y su historia sigue teniendo una gran influencia en el mundo de hoy.
CARACTERISTICAS DEL IMPERIO ROMANO
Despues de vencer a Marco Antonio en Egipto, donde reinaba Cleopatra, Octavio quedo dueño absoluto del mundo romano. entro triunfalmente en Roma y, en agosto del año 29 d.c., hizo cerrar el templo de Jano: la paz reinaba tras un siglo de conquistas y guerras civiles. El pueblo y el Senado le rindieron grandes honores y le dieron los siguientes titulos: Imperator, Gran Pontifice, Principe del Senado, Augustus(persona sagrada) y, por ultimo, Cesar, nombre de su padre adoptivo.
En consecuencia, Octavio paso a ser el primer emperador de Roma con el nombre de Augusto, asumiendo todos los poderes y afianzando el dominio, la riqueza y el progreso del Imperio Romano, este periodo es conocido como "El Siglo de Augusto", fue la etapa más brillante de las letras y el arte latino.
Augusto reino con acierto, prudencia y justicia, teniendo en cuenta los intereses de la plebe, y de la burquesia. Asimismo, se preocupo del funcionamiento del Senado y de las Asambleas.
DIVISIÓN DEL IMPERIO ROMANO

En el año 395 murió el emperador Teodosio I, dejando en herencia el trono a sus dos hijos. A Arcadio le correspondió Oriente y a Honorio Occidente. A partir de ese momento, el imperio romano quedó definitivamente dividido a efectos administrativos en dos mitades, que, a medida que fue aumentando la presión de los bárbaros sobre las fronteras a lo largo del siglo V, empezaron a reaccionar de manera significativamente distinta. El año 395 constituye, pues, un auténtico momento crucial en la definitiva separación de Oriente y Occidente.
Hasta esa fecha y desde la época de Diocleciano (284-305), el Bajo Imperio había constituido una unidad que abarcaba todas las provincias ribereñas del Mediterráneo y otras muchas bastante más remotas. Por occidente llegaba hasta Britania e incluía la totalidad dela Galiae Hispania; por el norte, sus confines se extendían por Alemania y los Países Bajos hasta alcanzar, bordeando el Danubio, las costas del mar Negro; Dacia, situada al otro lado del Danubio y anexionada al imperio por Trajano a comienzos del siglo II, fue abandonada a finales del III debido a las sucesivas invasiones de los godos, pero, al margen de este hecho, el imperio de Diocleciano era en buena medida idéntico en extensión al de los días felices de los Antoninos. Por el este, llegaba hasta la parte más oriental de Turquía y los confines del imperio persa sasánida, mientras que por el sur, sus posesiones se extendían desde Egipto a Marruecos y el estrecho de Gibraltar; durante el siglo IV, el África septentrional romana —las actuales Argelia y Tunicia— se convirtió en una de las regiones más prósperas del imperio
CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO
El Imperio Romano dominó el mundo occidental durante siglos, llevando progreso, cultura y bienestar económico y social a los pueblos bárbaros de Europa, sirviendo de puente entre las culturas de Oriente y Occidente. El Imperio Romano ha creado nuestra civilización occidental y cientos de años después de su desaparición seguimos siendo sus hijos, culturalmente hablando. Este poderoso imperio cayó tras sufrir la invasión de hordas de pueblos germánicos del norte de Europa, los cuales conquistaron las provincias del Imperio y finalmente la propia Roma. Pero esta invasión solo era el punto final de un largo periodo de decadencia, las verdaderas causas de la caída del Imperio Romano fueron más complejas que las invasiones bárbaras. En este artículo expondré las verdaderas causas de la desaparición del Imperio Romano de Occidente y por qué hasta nuestros días se han ocultado.
Diocleciano creó un estado absoluto y totalitario como remedio para la terrible anarquía que asolaba el Imperio.Tras su muerte se desatarían nuevas guerras civiles por controlar el trono romano. Finalmente, el general Constantino se alzó con el poder en el 312. Constantino fortaleció la parte oriental del imperio, sobre todo la ciudad que lleva su nombre, Constantinopla. Este impulso de Constantino a la zona oriental permitirá que, tras la caída de Roma, la parte oriental pueda sobrevivir, convirtiéndose Constantinopla en la nueva capital del Imperio Romano.
CAUSAS DE LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO
La crisis política generada por las continuas guerras civiles había desgastado al Imperio para siempre, los emperadores carecían del carisma de sus antepasados y en vez de ganarse el cariño del pueblo como hacían sus antepasados lo sometían cruelmente. El emperador había pasado de ser el primer ciudadano a convertirse en un ser divinizado, un tirano con poder absoluto, al que sus súbditos ya no podían mirar a la cara. El 9 de agosto del año 378 el emperador Valente murió masacrado junto a 40.000 de sus 60.000 legionarios a manos de los invasores visigodos en la batalla de Adrianópolis. Esta batalla fue decisiva pues en ella se puso de manifiesto que la infantería romana era claramente inferior a la caballería goda. Esto supuso el fin del predominio del ejército romano. A partir de entonces Roma debería contratar tribus bárbaras para defenderse. Pero los bárbaros, a cambio de defender el Imperio, exigirían ser instalados en las mejores tierras de las provincias romanas. El emperador Teodosio no vio otra forma de supervivencia y otorgó a estos bárbaros el status de “federados del Imperio” y, tras “cristianizarlos”, los instaló en varias zonas de Italia y Galia. Estos enormes continentes humanos que se asentaron en el Imperio no chocaron culturalmente con la población autóctona de las zonas donde se asentaron sino todo lo contrario.
La población campesina, empobrecida, atada a la tierra y sometida a continuos abusos por parte de los cobradores de impuestos, vio en estos nuevos pobladores bárbaros una esperanza de liberación, pues los bárbaros no aceptaban la disciplina romana y vivían en sociedades de hombres libres.
Ante el acoso de los problemas internos y externos y viendo el principio del fin, Teodosio separó el Imperio en dos partes en 395, el Imperio de Occidente y el Imperio de Oriente, con la secreta esperanza que por lo menos una de las dos mitades sobreviviera el caos que se acercaba. Además de eso, Teodosio nombró a su amigo el general visigodo Estilicón “protector” de su hijo Honorio, emperador de Occidente, con la esperanza de que Estilicón detuviera las invasiones bárbaras. Pero otro caudillo godo, Alarico, no aceptó el servilismo de Estilicón y se rebeló contra el gobierno romano, estallando una guerra civil entre godos en la que los impotentes romanos fueron simples espectadores. La guerra civil permitió que el 31 de diciembre del año 406 los vándalos, suevos y alanos cruzaran imparablemente las abandonadas fronteras del Imperio. Al año siguiente la situación se hizo tan desesperada que las tropas romanas evacuaron Britania para evitar quedar aisladas del resto del Imperio. En el año 410 Alarico saqueó salvajemente Roma durante tres días, siendo la primera vez en 800 años que una tropa extranjera tomaba la ciudad eterna.
Ese saqueo fue el último golpe para el moribundo Imperio. Los visigodos, que aprovechando el caos habían tomado Galia e Hispania, formando un reino independiente de Roma, tomaron África en el año 431. Para agravar la anárquica situación, las hordas de hunos de Atila salieron de las estepas rusas e invadieron Europa Occidental. Solo la intervención de Aecio, el último gran general romano, les detuvo. Aecio se alió con Teodorico, el rey de sus antiguos enemigos visigodos y derrotó a Atila en la batalla de Chalons en el 451. La prematura muerte de Atila impidió que éste realizara una segunda campaña contra Roma.
Finalmente el Imperio había quedado desgajado a manos de quien debían defenderlo, los propios romanos habían metido al enemigo en casa, ante su propia incapacidad para defenderse. Los visigodos se apropiaron de Galia e Hispania, los vándalos arrebataron África a los visigodos y se asentaron en ella, los burgundios se asentaron en Alemania junto a tribus de sajones. Italia se encontraba “protegida” por el caudillo ostrogodo Odoacro, el cual depuso a Rómulo Augústulo, el último emperador romano, en el año 476. Odoacro envió las insignias imperiales a Constantinopla, acto protocolario mediante el cual se ponía fin oficialmente al Imperio de Occidente, un cadáver muerto en el siglo III, pero que gracias a la energía de sus gobernantes se mantuvo en pie dos siglos más.
El Imperio que sobrevivió a la crisis del siglo III era un imperio feudal, la crisis económica generó que se volviera a la economía de “Trueque”, o intercambio de bienes. Los impuestos se cobraban en grano, la industria se hundió, las ciudades se despoblaron y el campo se organizó en “villas”, lugares donde un señor mantenía un ejército privado para defenderse y defender a los campesinos de la zona.
A cambio de la defensa los campesinos trabajarían gratis las tierras del señor. Esta nueva cultura rural y feudal generó que Roma se despoblara, llegando a tener solo 300.000 habitantes del millón que tenía en sus tiempos de gloria. La crisis política generaba crisis económica y viceversa. El enorme e ineficaz ejército romano gastaba casi todo el presupuesto del estado, desapareciendo la inversión en obras publicas, con lo cual ni siquiera los caminos podían ser reparados. El continuo estado de guerra destruyó a su vez el comercio y las comunicaciones, quedando muchas provincias aisladas del poder central.
El estado romano se volvió un monstruo burocrático y tirano que gastaba en el protocolo imperial montones de oro que eran necesarios para afrontar los graves problemas del Imperio. Los campesinos eran los que más sufrían la tiranía del estado y en la mayoría de las ocasiones acogieron con agrado la llegada de los invasores bárbaros, viéndoles mas como libertadores que como invasores.
Los invasores bárbaros no fueron los causantes de la caída de Roma, ya que nunca podrían haber acabado con un Imperio estable, organizado y dinámico. El Imperio Romano se suicidó con sus crisis internas, los bárbaros solo aprovecharon la ocasión para apoderarse de unas tierras llenas de riqueza.
En conclusión :
El Imperio de Occidente no solo cayó por la crisis política, militar y económica, sino que el cristianismo, con su intolerancia, generó una terrible crisis social, cultural y espiritual que agravó los demás problemas.
La Crisis del siglo III generó un gran auge del cristianismo, que hasta entonces era una secta minoritaria.
Los cristianos ofrecían esperanza en unos tiempos donde la peste, la guerra y los crímenes se cebaban con la sociedad civil. Los emperadores no aceptaban que la secta cristiana pusiera en duda su poder político y acusaron a los cristianos de provocar la ira de los Dioses (la peste era considerada castigo divino) y propagar la peste con sus ritos funerarios (en parte era verdad, ya que no incineraban a sus muertos apestados).
FIN DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE
La división del Imperio en dos mitades, a la muerte de Teodosio, no puso fin a los problemas, sobre todo en la parte occidental. Burgundios, Alanos, Suevos y Vándalos campaban a sus anchas por el Imperio y llegaron hasta Hispania y el Norte de África.
Los dominios occidentales de Roma quedaron reducidos a Italia y una estrecha franja al sur de la Galia. Los sucesores de Honorio fueron monarcas títeres, niños manejados a su antojo por los fuertes generales bárbaros, los únicos capaces de controlar a las tropas, formadas ya mayoritariamente por extranjeros.
El año 402, los godos invadieron Italia, y obligaron a los emperadores a trasladarse a Rávena, rodeada de pantanos y más segura que Roma y Milán. Mientras el emperador permanecía, impotente, recluido en esta ciudad portuaria del norte, contemplando cómo su imperio se desmoronaba, los godos saqueaban y quemaban las ciudades de Italia a su antojo.
Finalmente, el año 475 llegó al trono Rómulo Augústulo. Su nombre hacía referencia a Rómulo, el fundador de Roma, y a Augusto, el fundador del Imperio. Y sin embargo, nada había en el joven emperador que recordara a estos grandes hombres.
Rómulo Augústulo fue un personaje insignificante, que aparece mencionado en todos los libros de Historia gracias al dudoso honor de ser el último emperador del Imperio Romano de Occidente. En efecto, sólo un año después de su acceso al trono fue depuesto por el general bárbaro Odoacro, que declaró vacante el trono de los antiguos césares.
Así, casi sin hacer ruido, cayó el Imperio Romano de Occidente, devorado por los bárbaros. El de Oriente sobreviviría durante mil años más, hasta que los turcos, el año 1453, derrocaron al último emperador bizantino. Con él terminaba el bimilenario dominio de los descendientes de Rómulo.